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Prevencion riesgo

Prevención de riesgos en perros y gatos para otoño-invierno

13.12.2018 | Consejos

Prevención de riesgos en perros y gatos durante esta nueva temporada otoño- invierno

1. FRIO Y OBESIDAD

Nuestros perros y gatos cachorros y ancianos son mucho más sensibles al frío que los adultos porque tienen menos defensas y es posible que su calor corporal baje y rompa su regulación térmica corporal. Si esto ocurriera, pueden sufrir algunos problemas que podremos evitar con:

  • Una nutrición adecuada de la que hablaremos más adelante.
  • Con el cambio constante de agua para que no se enfríe demasiado y se resfríen.
  • Sacándolos a pasear (en el caso del perro).
  • Hacerlos correr para que entren en calor, ya sea en casa o en la calle dependiendo si es perro o gato.
  • Evitando los focos de temperaturas bajas durante mucho tiempo.

Hay que tener cuidado con estos cuidados, porque evitar que bajen mucho a la calle también puede provocar sedentarismo en los perros caseros y puede provocar obesidad debido a la poca actividad que tienen, y además, cuanto más engorde más vago se volverá y más problemas del corazón padecerá, con lo cual debemos evitar esto haciéndole quemar las calorías sobrantes haciéndoles correr en la calle, aunque sea durante poco tiempo.


En gatos pasa exactamente igual, pueden convertirse en gatos sedentarios y originarles obesidad por estar siempre tumbados sin correr por la casa y sin quemar calorías para entrar en calor.

2. DOLOR ARTICULAR

El frío ocasiona dolores articulares y nuestras mascotas pueden llegar a tener artritis o artrosis, lo que les ocasionará que se muevan con más dificultad y a su vez, les puede provocar obesidad por no querer moverse ni siquiera en la calle (en el caso del perro).


¿Cómo saber cuando tienen problemas articulares?

Pueden tener diversos orígenes y reflejarse de manera diferente, pero por lo general, el perro en la calle corre durante menos tiempo o no corre y está sentado o tumbado todo el tiempo que está en la calle; el gato por otro lado, es más complicado reconocer que tenga un problema articular ya que son muy buenos en no mostrar señales de dolor y la mayor parte del día están durmiendo.

Aún así, podemos descubrir que el gato tiene problemas articulares cuando no se deja coger fácilmente, cuando cambia su expresión de la cara de tranquilo a enfadado o incluso puede llegar a atacarnos si les doliera mucho.

Los posibles problemas que puedan tener nuestras mascotas, podemos solucionarlo abrigándolos con abrigos especiales para ellos, poniéndoles calcetines y botas especiales, mantenerles una temperatura corporal estable manteniendo la casa a una temperatura estable o abrigando sus camas y dándoles un pienso que les aporte calorías para que tengan energía.

También podemos aliviarles el dolor siguiendo un tratamiento que consistirá en hacer una rehabilitación y fisioterapia en la que se dan masajes, aplicaciones de calor y frío, etc.; dándoles complementos nutricionales que mejoran la movilidad y retrasan la enfermedad; saber el peso ideal del animal puede ayudarnos a impedir que engorde más de lo que debería y que esto le ocasione mayor presión en articulaciones y empeore la enfermedad; protegerlo frente a posibles accidentes, como saltos desde alturas por ejemplo.


 

3. ALIMENTACIÓN

Es fundamental la alimentación para que las bajas temperaturas no les afecten a nuestros perros y gatos de forma severa, para ello en cada etapa de su desarrollo el veterinario aconsejará las mejores pautas alimenticias.

En gatos por ejemplo, si nuestro gato hace vida exterior e interior o sólo vive dentro de casa también influye en el efecto que las bajas temperaturas:

  • Si tenemos jardín o terraza y nuestro gato pasa la mayor parte del día de aventuras por los tejados o los patios, es posible que sea indicado un aporte extra de energía en su alimentación para que mantenga equilibrada su temperatura corporal.
  • Si nuestro gato no sale de casa, hay calefacción y pocos cambios de temperatura, su alimentación no precisará de suplementos específicos en invierno porque tal vez podría engordar más de lo conveniente.

Pensemos que, en épocas de frío, los gatos tienen tendencia a realizar menos ejercicio y, por lo tanto, si hay extras en su alimentación no los quemarán como en otras épocas del año en las que se muestran más activos, con lo que podemos darles una dieta un poco más ligera para evitar que engorden.

Una alimentación adecuada es particularmente importante para aquellos perros que bajan mucho a la calle y están a la intemperie más tiempo que otros perros más caseros, en este caso necesitan producir más energía para tolerar la baja temperatura. Esto se logra fácilmente si recibe un alimento equilibrado para sus necesidades especiales. No es necesario darle ningún suplemento adicional, a menos que lo indique el veterinario por algún problema de salud.

4. LA EDAD

La edad en épocas de frío puede hacer estragos y hay que cuidar que nuestros perros y gatos más mayores no sufran en estas épocas más frías como son el otoño o el invierno.

En gatos, podemos considerar que hay unos más sensibles que otros al frío, las razas más delicadas requieren mayores cuidados en esta época del año y los gatos de poco pelo como el siamés, o los que no tienen pelo en absoluto, como el sphynx (gato esfinge), necesitan protección extra para el frío.

Los gatos no se deben dejar fuera de casa durante largos períodos de tiempo en el invierno y siempre deben tener la opción de volver dentro, ya que de lo contrario pueden llegar a sufrir hipotermias por las bajas temperaturas.

En perros, los más ancianos representan preocupaciones por el clima frío. Un perro viejo no tiene la habilidad de elevar su cuerpo a la temperatura corporal suficiente cuando son trasladados de un ambiente cálido a un ambiente frio. Usualmente hay menos masa muscular que hace que la respuesta de temblar sea menos efectiva. Estos perros requieren protección adicional y una nutrición mayor a la de los perros adultos.

Por último, como clínica veterinaria recomendamos que los perros y gatos mayores sean sometidos a exámenes clínicos como análisis de sangre, de orina, radiografías y ecografías, entre otros a partir de los siete años para evitar problemas en las articulaciones, en la masa muscular, etc., y además llevar un control de sus pesos para evitar la obesidad.